Por Iñaki Espeso

La persona que decide emprender en solitario dispone de diversas fórmulas legales a través de las cuales puede poner en marcha su proyecto empresarial. Tan sólo es necesario conocerlas y escoger cual es la que mejor se adapta al tipo de negocio que quiere crear, a la inversión que necesita realizar, a la actividad que vaya a desarrollar y, en definitiva, a las necesidades del emprendedor.

Una de ellas, y la más común, es darse de alta como Autónomo o Empresario Individual.  Hay más de tres millones de autónomos registrados en España. Esta opción no requiere de un capital mínimo para empezar y los trámites son más rápidos y sencillos que los de constituir una empresa. Por otro lado, es una opción que supone menos coste hoy que ayer, ya que tras la crisis económica, los legisladores han buscado formas para abaratar su coste. Sin embargo, el propio autónomo debe responder con todos sus bienes en caso de deudas. +info

Otra opción es la figura del Emprendedor de Responsabilidad Limitada, muy parecida a la anterior, salvo que tiene ciertas ventajas en la cuota de responsabilidad para hacer frente a las posibles deudas. En este caso no responderá con su vivienda habitual en caso de deuda, siempre y cuando esta tenga un valor inferior a 300.000 euros (o 450.000 en localidades de más de 1 millón de habitantes). Esta opción tampoco precisa de un capital mínimo para poder empezar a funcionar. Esta, cómo la anterior, única y exclusivamente la puede formar un único socio. +info

La Sociedad Anónima permite un único socio siempre que aporte el capital mínimo establecido de 60.000 euros con el que responderá a las deudas de la empresa. El capital se divide en acciones que recaerán en el único socio, para el que serán también todas las ganancias. A tener en cuenta que es obligatoria su inscripción pública en el Registro Mercantil, y llevar un control escrupuloso de cuentas y transferencias de la compañía en un Libro de Inventarios y Cuentas, un Diario y un Libro de Actas. +info

La Sociedad Limitada es otra posibilidad al alcance del emprendedor. A través de esta fórmula es más fácil acceder a ayudas y subvenciones, ofrece una mejor imagen de cara a proveedores y clientes, más posibilidades de desgravación fiscal, y limitación de la responsabilidad. Esta puede ser de dos tipos:

  • La Sociedad Limitada de Formación Sucesiva no precisa de un capital mínimo sino que se aporta lo que se pueda, y no siempre dinero, sino que también pueden ser bienes o derechos. En caso de deudas, únicamente se deberá responder con el capital aportado. Hay que recordar que estas empresas deben hacer frente al impuesto de sociedades. +info
  • La Sociedad Limitada Nueva Empresa la pueden formar de 1 a 5 socios y se debe aportar un capital mínimo de 3.000 euros. Al igual que en la anterior la responsabilidad está limitada al capital aportado. +info

La Sociedad Profesional se constituye para una actividad profesional, es decir, aquella que precisa de una formación universitaria, así como una inscripción en el Colegio Profesional correspondiente. La puede formar un único socio o varios. Para darse de alta se puede elegir entre las diferentes modalidades de sociedad existentes: limitada, anónima, anónima laboral, cooperativa o colectiva, y de esa elección dependerá el capital mínimo invertido. Se exige que la mayoría del capital, patrimonio y socios pertenezcan a la actividad profesional que se va a desarrollar. +info

La Sociedad de Responsabilidad Limitada también permite un único socio. El capital se divide en participaciones que recaerían en el único socio. En este caso sí se precisa de un capital mínimo de 3.000 euros que también se utilizará en caso de deuda. +info

En el siguiente cuadro aparecen las siete fórmulas descritas. Todas ellas son opciones para aquella persona que decide emprender en solitario. Se diferencian principalmente en la exigencia o no de un mínimo de capital invertido y en la responsabilidad adquirida en caso de deuda.

Es importante saber que el emprendedor cuenta con sobrada información en el Centro de Información y Red de Creación de Empresas (CIRCE) del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Allí le guiarán a cerca de la forma jurídica que mejor se adapte a su proyecto empresarial y le informarán sobre todo lo necesario para la creación de su empresa.

Photo credit: Foter.com

 

Deja un comentario